En 1993 tres niños son encontrados muertos en el bosque Robin Hood Hills, en West Memphis, Arkansas. Los principales sospechosos e inculpados son Damien Echols, Jason Baldwin y Jessie Misskelley (tras la confesión de este último). En 1996 se estrena el documental Paradise Lost: The Child Murders at robin Hood Hills que recoge los hechos posteriores al arresto de los adolescentes. En 2000, se estrenaría el segundo de los documentales Paradise Lost: Revelations que sigue a la defensa y los acusados en su camino a conseguir un nuevo juicio. Once años después, en 2011, se estrena Paradise Lost: Purgatory, que recoge las impresiones de los acusados y los familiares 20 años después de los dramáticos sucesos.
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miércoles, 10 de julio de 2013
Paradise Lost Trilogy
En 1993 tres niños son encontrados muertos en el bosque Robin Hood Hills, en West Memphis, Arkansas. Los principales sospechosos e inculpados son Damien Echols, Jason Baldwin y Jessie Misskelley (tras la confesión de este último). En 1996 se estrena el documental Paradise Lost: The Child Murders at robin Hood Hills que recoge los hechos posteriores al arresto de los adolescentes. En 2000, se estrenaría el segundo de los documentales Paradise Lost: Revelations que sigue a la defensa y los acusados en su camino a conseguir un nuevo juicio. Once años después, en 2011, se estrena Paradise Lost: Purgatory, que recoge las impresiones de los acusados y los familiares 20 años después de los dramáticos sucesos.
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miércoles, 3 de febrero de 2010
Taxi to the dark side
Dilawar proviene de una familia de campesinos. Se hace taxista para traer dinero a casa. Su calvario empieza cuando en el invierno de 2002 es detenido por aliados americanos y trasladado a la prisión de Bagram.Alex Gibney utiliza esta historia como hilo conductor y feroz crítica a la represión de los Estados Unidos durante la guerra afgana e iraquí y, más concretamente, sobre las torturas que llevaron a cabo miembros del ejército americano siguiendo directrices desde Washington.
Destripando.
Duro documental, ganador de un Oscar, que muestra con claridad meridiana el horror de la guerra de Afganistan e Irak. De como la población detenida sufrió humillaciones y vejaciones enmarcadas en el terrible círculo del contraterrorismo estadounidense.
Taxi to the dark side desgrana en su metraje las claves (causas y consecuencias) de la guerra que inició la Administración Bush después del 11-S. La barbarie humana que supuso -y supone- el inicio de dos guerras, el empleo de la mentira hacia el pueblo norteamericano y la estrategia planificada de la guerra. Y mucho más allá de todo eso: el uso de tacticas sistematizadas y estudiadas para la obtención de información mediante tortura.
Si en algo da preferencia el documental, es al uso ilícito -y legitimado por el gobierno- de la tortura en todas sus categorías y fases, sin importar el daño, para la obtención de información que ayudase a la lucha contra el terrorismo. Ahí es donde entra Dilawar, un campesino afgano que trabajaba de taxista antes de ser apresado junto a tres pasajeros y llevado a la prisión de Bagram. En esta prisión, se encontraría con los métodos que después se emplearían con terrible eficacia en la archiconocida prisión de Abu Ghraib.
Gracias al excelente trabajo de Gabney, todos podemos asistir a las pruebas y los testimonios de soldados, militares destinados a Irak, altos mandos y periodistas que describen fríamente los últimos días de Dilawar en Gabram. Obtiene de estos la rutina diaria en una cárcel de tortura: las palizas, los escarnios, las posturas forzadas, el sueño interrumpido, las burlas... Todo ello al amparo de los oficiales superiores.
Y cuando ya creemos presenciar el caos de la dignidad humana, Gabney nos adentra más profundamente en la destrucción de esta cuando decide escalar por la columna de mando. Respondiendo a las preguntas: ¿Quién consintió? ¿Quién planificó? ¿Quién dictaminó que torturas se emplearían? ¿Por qué? Gabney desgrana y desenmascara a los verdaderos artífices del golpe, de la guerra, al brazo ejecutor que no es otro que la pléyade burocrática que aprovechó el golpe del 11-S para practicar la guerra sucia contra los terroristas. Con los servicios de inteligencia y el ejército como punta de lanza y el consentimiento de una nación sometida al miedo como escudo.
Lo más descorazonador es comprobar -como siempre- que las culpas caen hacia abajo, que los protagonistas de corbata salen bien librados de la peste que humea en sus decretos y en sus acciones. Y que los mayores verdugos en el terreno salieron sin escarnio del asunto.
Eso es lo escalofriantemente palpable de Taxi in the dark side. Un puñado de personas, apoyadas en el hueco abstracto que había en las leyes internacionales, cometieron crímenes de lesa humanidad con el consentimiento, la indiferencia y la impotencia de todos los demás.
Un puñado de personas que pertenecen a la nación más poderosa del planeta, símbolo y estandarte de los valores democráticos, luz que ha de guiar al mundo. Personas que nunca conocerán el sufrimiento que derrocharon y nunca pagarán por lo que hicieron.
Qué terrible infamia.
martes, 25 de agosto de 2009
The fog of the war
Documental de Errol Morris (The thin blue line, SOP: Standard Operating Procedure) que versa sobre el ex-secretario de Defensa, Robert Mcnamara, durante el mandato de J. F. Kennedy y L. B. Johnson.Para quien le interese: Oscar´03 al mejor documental.
Destripando. ¡Ojo, que cuento cosas rollo spoilers!
Antes del visionado sabía que Mcnamara era uno de esos nombres que se mueven en la iconografía estadounidense (Nixon, Kissinger, Hoover,...) como representates de una de las etapas más controvertidas, fascinantes y decisivas en el desarrollo del mundo en el siglo pasado.
Cogí el documental con interés y preocupación. Con interés porque, como ya he dicho antes, se trata de un hombre que ha estado en primera linea junto a nombres como Kennedy, Johnson, Lemay, Jrushchov, Castro, etc. Y con preocupación ya que soy muy escéptico en cuanto a declaraciones de políticos en general, intentando convencer o excusar con las artimañas propias de estos funcionarios.
Pero no. La realidad es que en frente tienes a un hombre contándote lo que vivió, lo que sintió, lo que aconsejó y las reflexiones que sacó después de haber vivido todo aquello.
Y esa realidad es la que hace de Mcnamara un ser excepcional en la clase política al verse enfrentado con sus propias dudas, las cuestiones sobre lo que hizo, los debates morales, las acusaciones y las preguntas sobre si sus actos son crimenes de guerra, sobre si pensaba en las consecuencias.
A través de diez lecciones podemos ir viendo el personaje: su educación, el empresario de éxito, su trabajo como asesor en la Casa Blanca, perfiles de presidentes y generales en aquel lugar tenebroso que se hace llamar (irónicamente) Casa Blanca. Mcnamara muestra y enfrenta al espectador a los entresijos del poder, a las artimañas para convencer a la opinión pública, muestra como se conforma ese acto cruel y bárbaro que es la guerra.
Y mientras el espectador evalúa las decisiones tomadas, el hombre que lo cuenta no busca excusas ni pide perdón, ni benevolencia en el juicio a sus actos. Sólo comparte lo que al final de una vida puede ser llamado experiencia. Experiencia que se convierte en sabiduria cuando su ejercicio de autocrítica nos deja consejos tan simples y concisos como fundamentales en el desarrollo del mundo. Consejos que nunca deberían ser olvidados por los que tienen las riendas, por los que dirigen los designios de muchos.
Todo un ejercicio de conciencia que conforma lo bueno y lo malo del ser humano, la apología de la vida o el camino hacia la destrucción.
Sicko
Documental del afamado Michael Moore, ganador de un oscar por su documental Bowling for Columbine, que versa sobre la Sanidad de su país, el negocio que supone para las empresas privadas, políticos, médicos... y de la situación dramática que vive casi el 20% de la población que no tiene acceso a cobertura médica.Destripando. O diseccionando, como el lector prefiera...
Michael Moore saltó a la palestra, de forma internacional, gracias a su documental sobre los sucesos en el Instituto Columbine donde dos estudiantes perpetraron una masacre que se llevó la vida de doce alumnos y un profesor.
Aquí, en este documental, Michael Moore ataca al negocio que supone en su país la cobertura médica legal de cada ciudadano americano. Los tejemanejes de las aseguradoras en complot con políticos y médicos y las dramáticas vivencias que sufren los ciudadanos de su país.
Michael Moore me pareció aire fresco en la opinión pública estadounidense. Una voz crítica con el estilo de vida estadounidense y el lado oscuro que esconde el way of life americano protagonizado en su mayoria por empresas y políticos. Aunque también encontré detalles en sus métodos que hicieron ruborizarme ante la frialdad de cómo los usaba, contra quién los usaba y a costa de quién.
En su aclamada obra Bowling for Columbine, me avergoncé de Moore por utilizar a dos chavales para enfrentarse a una multinacional, le odié por ir con la foto de una niña asesinada a uno de los iconos más representativos del país (el actor Chalrton Heston). Se me caía la cara de vergüenza al ver a Moore utilizar los mismos medios que ví en nuestra querida y amada Mercedes Milá queriendo destapar a las tabacaleras españolas por su negocio mortal en pos de la verdad del telespectador, con el autotítulo de representante de los curritos.
A Moore le ha pasado siempre. Persiguiendo argumentos que apoyen sus tesis se le puede ver enfrentándose al actor antes mencionado, llevando de la mano a dos estudiantes contra el Golliat de Wall-Mark o acercándose a Guantánamo (en Sicko) con un grupo de "heridos" sanitarios para pedir la misma atención privilegiada que dispensan a los presos políticos. Moore se obceca tanto en demostrar las incoherencias del sistema estadounidense que a veces no tiene en cuenta que cae en el victimismo, en las situaciones ridículas expuestas anteriormente y en el peligro de que todo eso degenere la crítica inicial. Como quien trata de justificar una muerte en pos de una victoria para el pueblo.
Y no tiene en cuenta que los hechos que nos expone son tan claros y tan rotundos que no hace falta montar el circo mediático que monta. El espectador puede contemplar con pavor como un ciudadano tiene que elegir entre cual de sus dedos salvar, como una empresa aseguradora deja morir a un ciudadano por no costearle la operación, como se desprestigia el sistema sanitario universal (a la que llaman Sanidad Socializada) en pos de la altamente rica Sanidad Privada, la declaración escalofriante de un médico al que premian por desatender a sus pacientes...
Tremendos argumentos y situaciones, bien narrados y perfectamente demostrados que no dejan lugar a la duda o a la negación. Como tampoco debieran dejar lugar a las excentricidades de su director.
Sicko es una clara y demoledora reivindicación contra todos aquellos que critican la Sanidad Pública como un sistema imposible, ruinoso, y como los que critican este sistema se benefician de los dispendios de la sanidad privada.
He de aclarar que mientras Moore contaba la historia de como se pasó de un sistema sanitario universal a uno de pago, se me heló la sangre al comprobar con terror como las mismas artimañas de aquellas grandes corporaciones (incluida las administraciones estatales) se parecían en exceso a los argumentos de los políticos de aquí y ahora. Que sin desprestigiar la sanidad pública, dicen que no pasa nada mientras los tiempos de espera se alargan, la atención decae, las camas se amontonan en los pasillos, las listas de espera aumentan, etc...
Vaya usted a saber por qué oscuros y enriquecedores motivos pasa esto.
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